¿De que forma se relacionan el abuso de drogas y las obras culturales mas elevedas de nuestra sociedad?¿Por qué nos causa cierta fascinación el suicidio y la muerte?¿Qué implica socialmente el consumo de sustancias y otras practicas autodestructivas?
¿Cómo tratar de comprender la situación en la que vive y la realidad que percibe un adicto?¿Tenemos la culpa nosotros de todas estas ¨enfermedades¨ culturales (¿Qué hacemos para remediarlo?)?¿Se presenta realmente una amenaza para la vida y la correcta evolución de la humanidad?
Cuando uno presenta estos planteos, se desatan sensaciones de culpa, rechazo y (hasta) enojo. Pero la realidad nos muestra una sola cara, la que nosotros queremos ver, lo que nos advierte de una cosa: no existe una sola realidad, una sola verdad.
Nuestro paso por la Tierra es momentaneo, posee cierta ¨duración¨ cumpliendo con un ciclo natural que solo puede tornarse significativo si poseemos la apertura de mente suficiente como para no sumergirnos en un punto de vista y, por el contrario, intentar comprender otros, abstrayéndonos de nuestra verdad particular.
La comprensión de la situación propia; percatarse de que a nosotros nos puede resultar muy satisfactorio hacer, pensar, hablar ciertas cosas, reconocer nuestra individualidad en contraposición a la masa homogenizada, es parte de la belleza del humano.
No solo este paso de cuestionarse a uno mismo denota un interés por crecer en espíritu , sino que nos marca una efectiva maduración de la capacidad de amar. Bien dice la Biblia cristiana ¨Áma a tu prójimo como a tí mismo¨, ¿cómo amar al otro (o adjudicar amor a una relación, con amigos, novia/o) si nisiquiera nos preguntamos quienes somos?
La verdad es que no solo este camino consiste en preguntárnoslo, sino que una véz descubierta la respuesta lidiar con ello. ¿A qué responsabilidad me refiero?, a la de aprender a querernos, cuidar ¨el templo de nuestra alma¨.
De muchas formas nos perjudicamos a nosotros mismos y a los que nos rodean, por no considerar las concecuencias potenciales de nuestras acciones, el famoso ¨actuar sin pensar¨, que tan bien nos sienta a los jóvenes actuales.
En la conciencia colectiva se esconde el motor de las sociedades, la dirección que toman, indetpendientemente de toda voluntad individual. Muy pocos idealistas han tenido en la historia de la humanidad la capacidad de movilizar pueblos imponiendo sus diferentes ¨-ismos¨; vale agregar, que algunos tiranos se valieron de esas mismas sugestiones para enfrentar naciones y erradicar culturas.
Nacer nos dá dos posibilidades (basicamente), la de vivir y la de honrar la vida, es decir, hacer honores a la facultad de la vida. Cuando uno se provoca un autoflagelo, nimio como cortarse el brazo para escribir un nombre o (digno de una depresión) producirse heridas en las muñecas, estamos exteriorizando nuestra capacidad de decisión en la vida, después de todo es nuestra vida.
Ahora bien, si tratamos de mostrar, entre otras cosas, la soberanía que poseemos sobre nuestro propio cuerpo, se puede suponer que hay algo que nos hace pensar lo contrario. ¿Qué es entonces lo que atenta contra nuestras vidas?
Muchos van a estar esperando que responda: el materialismo (como siempre suelo acusar) y el capitalismo más allá...pero no. La falta de Amor, ésta es la única y triste realidad que nos acompaña desde el comienzo de la civilización, y que en las últimas décadas no oslo nos acompaña, sino que representa un estilo de vida.
Pronto voya seguir el post....
Nuestro paso por la Tierra es momentaneo, posee cierta ¨duración¨ cumpliendo con un ciclo natural que solo puede tornarse significativo si poseemos la apertura de mente suficiente como para no sumergirnos en un punto de vista y, por el contrario, intentar comprender otros, abstrayéndonos de nuestra verdad particular.
La comprensión de la situación propia; percatarse de que a nosotros nos puede resultar muy satisfactorio hacer, pensar, hablar ciertas cosas, reconocer nuestra individualidad en contraposición a la masa homogenizada, es parte de la belleza del humano.
No solo este paso de cuestionarse a uno mismo denota un interés por crecer en espíritu , sino que nos marca una efectiva maduración de la capacidad de amar. Bien dice la Biblia cristiana ¨Áma a tu prójimo como a tí mismo¨, ¿cómo amar al otro (o adjudicar amor a una relación, con amigos, novia/o) si nisiquiera nos preguntamos quienes somos?
La verdad es que no solo este camino consiste en preguntárnoslo, sino que una véz descubierta la respuesta lidiar con ello. ¿A qué responsabilidad me refiero?, a la de aprender a querernos, cuidar ¨el templo de nuestra alma¨.
En la conciencia colectiva se esconde el motor de las sociedades, la dirección que toman, indetpendientemente de toda voluntad individual. Muy pocos idealistas han tenido en la historia de la humanidad la capacidad de movilizar pueblos imponiendo sus diferentes ¨-ismos¨; vale agregar, que algunos tiranos se valieron de esas mismas sugestiones para enfrentar naciones y erradicar culturas.
Nacer nos dá dos posibilidades (basicamente), la de vivir y la de honrar la vida, es decir, hacer honores a la facultad de la vida. Cuando uno se provoca un autoflagelo, nimio como cortarse el brazo para escribir un nombre o (digno de una depresión) producirse heridas en las muñecas, estamos exteriorizando nuestra capacidad de decisión en la vida, después de todo es nuestra vida.
Ahora bien, si tratamos de mostrar, entre otras cosas, la soberanía que poseemos sobre nuestro propio cuerpo, se puede suponer que hay algo que nos hace pensar lo contrario. ¿Qué es entonces lo que atenta contra nuestras vidas?
Muchos van a estar esperando que responda: el materialismo (como siempre suelo acusar) y el capitalismo más allá...pero no. La falta de Amor, ésta es la única y triste realidad que nos acompaña desde el comienzo de la civilización, y que en las últimas décadas no oslo nos acompaña, sino que representa un estilo de vida.
Pronto voya seguir el post....

No hay comentarios:
Publicar un comentario